N 0 V E N A
D E Á N
de la S. M. y P, Iglesia Catedral de Tarragona
2.' Edición.
La presente Novena fue compuesta por su Autor estando preso por los rojos en el barco "Río Segre', anclado en el Puerto de Tarragona, y se rezó por vez primera en la misma prisión, por presos de esta ciudad, en los mismos días en que suele celebrarse todos los años solemnemente en la Catedral
Oraciones para todos los días
Acto de contrición
ORACION DE SAN BENARDO
Acordaos. oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, Implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro auxilio, haya sido abandonado de Vos Animado con esta confianza, a Vos recurro, oh Madre, Virgen de las Vírgenes; a Vos vengo, ante Vos me presento, gimiendo pecador. No despreciéis, íoh Madre del Verbo!, mis palabras, antes bien oídlas propicia y acogedlas favorablemente. Así sea.
(Sigue la Meditación propia para cada día, con las Jaculatorias, Obsequios, Lectura histórica y oración)
Deprecaciones
1. Dulcísima Virgen de] Claustro, Reina y Madre de Tarragona: Por el ardiente amor divino con que disteis carne humana al Hijo de Dios, alcanzadnos la vida divina de la gracia. Ave María,
2. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el materna] amor con que nutristeis al Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, nutrid nuestras almas con el pan de la doctrina cristiana. Ave María.
3. Dulcísima Virgen del Claustro. Reina y Madre de Tarragona: por el amor tierno con que acariciasteis al Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, dadnos consuelo en las horas amargas de la vida. Ave María.
4. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el amor generoso con que en el templo ofrecisteis el Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, ofrecednos al Eterno Padre y despertad en nosotros generosos ofrecimientos de todas nuestras cosas, y de nuestra propia vida. Ave María.
5. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el amor afligido con que salvasteis la vida del Hijo de Dios hecho Hijo
7. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el amor compasivo con que socorristeis en toda necesidad al Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, sed también nuestro seguro refugio y poderoso auxilio en todas las tribulaciones de la vi da. Ave María.
8. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el amor heroico que os llevó al Calvario para asistir al Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, asistidnos también en nuestras enfermedades y en las angustias de la muerte. Ave María.
9. Dulcísima Virgen del Claustro, Reina y Madre de Tarragona: por el amor consumado con que en el cielo gozáis del Hijo de Dios hecho Hijo vuestro, alcanzadnos gozar de Jesús en el cielo, y que allí no falte ninguno de vuestros hijos de Tarragona. Ave María.
Nuestra Señora del Claustro, rogad por nosotros. (Se dice tres veces).
Salve Regina,
Meditaciones para cada día de la Novena
Devoto de Maria: Contempla la imagen de la Virgen del Claustro. La Inmaculada Doncella sostiene en sus brazos al Niño Jesús, y le alimenta. Te admite en su presencia, fija en ti su dulce mirada, porque es Madre de Dios y Madre tuya.
1. María es Madre divina por razón del fruto de su Maternidad. Jesús, el Hijo de María, es
Reconoce y admira, cristiano, la dignidad excelsa de la Madre de Dios, alégrate por ella; venérala con devoción, y da gracias a Dios por la prodigalidad con que ha mostrado en María sus riquezas inefables. Pero alégrate así mismo por la dignidad inmensa que por ella te corresponde, porque María, la Madre de Dios, es asimismo tu Madre.
2. María es Madre de todos los hombres. Tal fue constituida al encarnarse en Ella el Verbo Divino; tal la proclamó en momentos solemnes el Hijo que lleva en sus brazos; tal la consagró el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Todos podemos decir con el angelical S, Estanislao: "La Madre de Dios es mi Madre".
Considera cuán inmenso tesoro tienes en María. Ella es la Madre más poderosa, con poder de autoridad, con poder de providencia, con poder de intercesión. Tu Madre es Soberana, es Auxilio seguro, es Medianera eficaz.
(Medítese, etc.).
Jaculatorias. 'La Madre de Dios es mi Madre".
Probablemente data del siglo XI o XJI.
(M. I. Dr. Balcells - "La Virgen de Tarragona, pág.
15)
ORACION
¡Oh María!: La sublimidad de vuestra grandeza me admira; el esplendor de vuestra gloria me deslumbra; la pequeñez de mi ser me confunde y anonada ante Vos. ¿De dónde a mí tanta dicha que la Madre de Dios sea mi Madre? Vos, oh María, sois mi Madre, y yo no soy digno de ser hijo vuestro, porque soy gran pecador. Pero sois Madre de Misericordia, y esto me anima y me lleva a vuestra presencia. ¡Oh María! Vos sois mi Madre; aquí me tenéis; espero sentir los latidos de vuestro corazón. Ejerced siempre en mí oficios de Madre
Para más obligaros, os saludo con las siguientes Deprecaciones (ver anteriormente).
DIA SEGUNDO
María Madre de los niños
1 Las almas de los niños son encanto de las almas puras. La infancia es una concentración de la vida humana. En este período de la vida están contenidas todas las energías del hombre, como la belleza de la flor, y los matices de su color y la suavidad de
Por esto, Dios se complace en escuchar las plegarlas de los niños; y Jesús era el amigo de los niños; y predica que de ellos es el reino de los cielos; y asegura que para nosotros no habrá entrada en la gloria, si no tenemos la humildad, la sencillez y la pureza del niño.
La Virgen del Claustro lleva un Niño en sus brazos; es Jesús, el amigo de los niños, el representante de los niños, el Salvador de los milos. Siendo María la Madre de Jesús Niño. es por lo mismo la Madre de todos los niños; y si una madre digna y excelsa es la gloria de sus hijos, María es la gloria de los niños.
Niños de Tarragona: aquí está vuestra Madre y vuestra gloria: amadla y acercaos a Ella, ante su imagen del Claustro. Padres de familia de Tarragona: presentad y ofreced vuestros hijitos a la Virgen del Claustro, e infundid ferviente devoción en aquellos tiernos corazones. Devotos de María: acudid a la Virgen del Claustro y pedidle la gracia de ser como niños, tales como os quiere Jesús para introduciros en su reino.
2 La infancia, la más bella edad de la vida, es también la más sujeta a necesidades y peligros en lo temporal y lo espiritual.
La Virgen del Claustro es la gran defensora de los niños de Tarragona, como en otro tiempo fue la defensora y guardiana del Niño Jesús, salvándole de la ferocidad de Herodes. Presentadle, pues, a María vuestros niños; consagradlos a su dulce piedad; fomentad en ellos la más ferviente devoción; colgad de su cuello la medalla del Claustro; inscribidles en su Cofradía; acompañadles a visitar la celestial Madre; mostradles su imagen, diciéndoles: «Hijo mío, esta es tu Madre del cielo-, a Ella debes más que a mí; yo soy tan sólo representante y enviada de Ella, para cuidarte, protegerte en todo... ; y después de estas breves reflexiones, rezad con ellos tres Ave Marías. Así vuestros hijos hallarán en la Virgen del Claustro segura protección y defensa.
(Medítese, etc.).
Jaculatorias. La Madre de Dios es mi Madre.
En 9 de Noviembre de 1697, un niño de tres años, hijo de D, Honorato Fontanet. cayó de un balcón alto de una casa, Los que le vieron caer y oyeron el golpe, sin detenerse bajaron al huerto, creyéndole aplastado, y encontráronle vivo y alegre, completamente ileso, sin herida ni señal de la caída en todo el cuerpo; y oyendo que se lamentaban y te preguntaban si se había hecho daño, contestó que no, porque "una Señora le había sostenido del brazo hasta llegar a tierra", y sin que supiera decir quién era la tal Señora, ni dar de Ella señal alguna.
Sus padres. muy devotos de la Reina de los cielos, no dudaron que la Señora, que así se habla aparecido a su hijo, librándole de los efectos de la caída, era María Santísima. Para cerciorarse más de ello, llevaron el niño a la Catedral, y te fueron mostrando una por una las distintas imágenes de la Madre de Dios que en la misma se veneran. preguntándole en cada una de ellas si era aquella la Señora que lo había sostenido al caerse. El niño no sólo contestaba resueltamente que no, sino que se impacientaba y se quejaba del interrogatorio a que le sujetaban, de tal manera que tuvieron que pensar en retirarse; mas al realizarlo, ¡cuál no sería su sorpresa, citando, al pasar por delante de la Santa Imagen del Claustro, el niño comenzó a saltar y a dar voces de alegría, asegurando que aquella era la Señora que le había salvado!
(Obra citada, pág. 131),
ORACION
¡Oh María, Madre de los niños!; Proteged las más lindas flores de vuestro jardín! Defended su inocencia, y llevadles al conocimiento y amor de vuestro Hijo. el Niño Jesús; y a los que ya no somos niños por la edad, hacednos niños por la humildad, por la pureza y por las demás virtudes infantiles, para entrar un día en el reino de los cielos. Así sea.
Y para más obligaros... (v. p. 6).
DIA TERCERO
María, Madre de los jóvenes
1 La edad juvenil es de relevante interés en la vida humana. En ella, las perfecciones de la infancia aumentan en fuerza yen expresión; capullos que se abren al calor de] sol, muestran la belleza y despiden el perfume con que los enriqueció el Criador. Inteligencia, voluntad, fantasía. sentimiento, energías físicas..., todo se despliega con encantos que cautivan los corazones.
Jesús sintió intensamente los atractivos de la juventud. Joven fue su apóstol predilecto. Jóvenes fueron el resucitado de Naim, la resucitada hija de Jaíro, la hija de la Cananea, y muchos otros, en los cuales, con ruidosos milagros, tan espléndidamente mostró el joven Jesús divinos tesoros de Poder y Amor.
También María siente para los jóvenes intensos afectos de maternal amor. jóvenes y doncellas: ¡ah si conocieseis el honor y gloria que tenéis en María! ¡Si recordaseis que también Ella fue jovencita, y que su juventud aparece coronada con el nardo de su humildad, con la azucena de su pureza y con la rosa de su caridad divina, sin que jamás se marchitasen estas flores! ¡Si tuvieseis presente que Ella fue quien enarboló el estandarte de la castidad virginal, y es con razón invocada Virgen poderosa, Virgen clemente, Virgen fiel, Virgen de las Vírgenes, Reina de las Vírgenes! ¡Si supieseis lo mucho que os ama, lo mucho que se preocupa de vosotros, lo mucho que ruega por vosotros! ¡Cuánta devoción le profesaríais! ¡Cómo amaríais sus Congregaciones! ¡Con qué santo orgullo llevaríais su medalla¡ ¡Con qué constancia y fervor asistiríais a sus actos! ¡Con qué fidelidad cumpliríais los deberes de piedad y de celo!
¿Cómo te has portado con María? ¿Has correspondido a su solicitud maternal? ¿Te has hecho digno del título de hijo suyo? Piénsalo bien.
2 Los más selectos árboles y las más delicadas flores, necesitan de particulares cuidados y de seguras defensas. Las heladas, los vendabales, y los fuertes calores, pueden fácilmente destruirlos. Así es en la edad juvenil.
Los jóvenes se ven forzados a sostener en la vida cristiana tres durísimos combates. de cuyo éxito depende el porvenir de su vida. Son los combates contra la piedad, contra la pureza y contra la fe. Joven o doncella que abandona la piedad. fácilmente es vencido por la lujuria; joven o doncella caído en el asqueroso abismo de la lujuria, fácilmente acaba por perder la fe. Este es el proceso ordinario en las graves crisis de la vida cristiana. Es lección divina. confirmada por la experiencia de todos los días.
María es la segura defensa de la juventud en las luchas de la vida cristiana. Ella es la Madre de la castidad. Madre purísima, Madre castísima. Madre inviolada, Madre incorrupta, Madre inmaculada. Ella es la Madre de la fe, divina iluminadora de las almas, porque es el Solio donde se sienta Jesús, la sabiduría de¡ Padre, Maestro, Autor y Consumador de nuestra fe.
Devoto de María que sufres los combates críticos de la juventud: He aquí a tu Madre. Puesto ante su amorosa presencia, examina tu conducta y mira cómo tratas los encantos de tu juventud. ¿Contrastan ellos con una conducta pecaminosa?
«Cómo te portas en materia de piedad? ¿Eres vencedor o eres vencido en los combates contra la
( Medítese. etc.).
Jacii1atorias. La Madre de Dios es mi Madre.
Lectura histórica.
la Virgen U Claustro socorre a un joven
El día 4 de Agosto de 1671, un joven llamado Mariano, Llagostera, natural de¡ pueblo de La Riera del Gayá, entró con algunos compañeros a nadar en el sitio llamado Platjes Llargues, que es el trozo de la costa más allá de Tamarit. La resaca de las olas del mar era muy pronunciada; y arrastrando a dicho joven hasta muy lejos, le sumergió en el fondo del mar. Los compañeros creyéronle ahogado; pero invocaron a la Virgen del Claustro y pidieron auxilio a tinos marineros, que no pudieron sacarle de debajo del agua hasta pasadas dos horas. Trajéronle a la playa sin sentido y teniéndole por muerto; pero al poco rato volvió en sí, asegurando que también él al sumergirse invocó a la misma Virgen; y en agradecimiento vino a visitar la Santa Capilla, haciendo cantar una misa,
(Obra citada, pág. 169).
ORACION
¡Oh María, gloriosa Madre de la juventud! Mirad el sinnúmero de peligros en que se hallan los jóvenes de ambos sexos, y los durísimos combates que deben sostener en este período de su vida. Sed para ellos Estrella del mar, seguro refugio, firme defensa y completa victoria. Enardeced su piedad, conservad su castidad, avivad su fe. Alentados por vuestra protección, triunfen en vida y en la llora de la muerte, y sean después las más ricas perlas de la diadema imperial que ciñe vuestra frente en el cielo. Amén.
Y para más obligaros... (p.6).
DIA CUARTO
María, Madre de las familias cristianas
1. Misteriosa y divina es la relación que existe entre la Virgen María y el Matrimonio cristiano; por ella es María la Madre del hogar.
María es la dulce Madre de los que viven en el Matrimonio cristiano, y su más excelso honor después de Jesús. Títulos sobrados podía alegar la celestial Señora para asistir a las bodas de Caná, presidiendo con Jesús la celebración de aquel Matrimonio y mostrando allí. por vez primera, el poder de su mediación.
Esposos cristianos: María es vuestra Madre aún en el estado de Matrimonio, María es vuestro honor y vuestra gloria. Acudid a María para conservaros con dignidad en vuestra vida conyugal.
2. Considera los graves deberes que derivan de¡ Matrimonio cristiano. Dios ha instituido e) Matrimonio, no para fines humanos y egoístas de los casados, sino para que éstos sean dignos instrumentos de la Providencia, fidelísimos cooperadores de su acción constantemente creadora de almas y conservadora de] linaje humano, sin que jamás sea lícito a los esposos contrariar directamente esta santa y sublime ordenación divina.
De aquí deriva en los esposos el deber gravísimo de la educación de los hijos: formarlos espiritualmente para Dios, como los formaron corporalmente; encaminarlos al cielo, instituirlos en la Religión, cultivar el jardín de su corazón que Dios tanto embelleció con abundante siembra de virtudes, corregir vicios y defectos y alejarlos de todo peligro; educarlos. en fin, con el ejemplo. con la vigilancia, con el consejo, con la instrucción, aún con el castigo si fuere conveniente. Y, para cumplir tan sagrados deberes son necesarias grandes virtudes: fe viva, confianza en Dios, abnegación, fortaleza, espíritu de sacrificio...
En cierta población del Campo de Tarragona, vivía un matrimonio que, después de muchos años de vida conyugal, no habían podido lograr fruto de bendición. Pueden imaginarse cual sería la aflicción de aquellos cónyuges, que como eran buenos cristianos, acudían frecuentemente y fervorosamente al cielo, para que le atendiera en sus necesidad.
María madre, de los sacerdotes
La Virgen María tiene singular providencia maternal sobre los sacerdotes, por la semejanza que existe entre la dignidad de María y la dignidad del sacerdote, y entre sus respectivas virtudes características.
Estaba este humilde Franciscano en el convento de Jesús, extramuros de Valencia, y vino a Tarragona a visitar y pasar unos días en compañía de su buen amigo el Arzobispo de esta diócesis, alojándose en su palacio. Fue a la Catedral para celebrar misa y admirar las bellezas de nuestra Seo; y pasando por el Claustro se le presentó la Santísima Virgen, acompañada de San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, san Vicente Ferrer, San Luis Beltrán y San Nicolás, Obispo, y le invitó a celebrar en su capilla. Accedió el devoto franciscano, y pasó con tan santa compañía a la respectiva sacristía, donde los celestes personajes ya citados le ayudaron a revestirse, dándole el cíngulo San Francisco y poniéndole la casulla Santo Domingo. Salió al altar y empezó la misa, durante la cual y en el momento de la elevación, quedó arrobado en sublime éxtasis.
Oración
DIA SEXTO
María, Madre de los que sufren tribulación corporal
1. Nadie puede estar exento de tribulaciones corporales, las sufrió Jesús; las sufrió María. De ellas unas son particulares; otras, generales o públicas.
2. También afligen al hombre diversas calamidades públicas, como son las guerras, epidemias, sequías, hambre. persecuciones. De ellas unas son efecto de la malignidad de los hombres, o consecuencias de sus desórdenes, otras son meros fenómenos producidos por las leyes físicas dela naturaleza. Pero unas y otras están sujetas ala Providencia de Dios, quien las permite o en castigo de las iniquidades de los pueblos, pues aún las injusticias humanas suelen ser instrumento de la Justicia divina; o bien las permite y dirige para prueba de las personas santas; y también pueden ser justa vindicación de la naturaleza contra los pecados públicos y sociales, y contra los abusos de] hombre, quien en vez de servirse de los elementos naturales para glorificar a Dios y obedecerle, suele utilizarlos para más ofenderle. Sea la que fuere la razón por la que el Señor permite o dispone estas calamidades, siempre resultan pruebas de su Misericordia, porque como buen Médico sangra para curar, y como buen Padre castiga para corregir y salvar.
A María, que sufrió grandes tribulaciones públicas, debes acudir, cristiano, cuando te veas afligido por ellas. Su intervención santifica, porque nos hace entender que la tribulación, sea como sea, humilla, desprende, purifica y nos lleva a Dios.
Práctica, Hoy ofrecerás a María tus penas, y las sufrirás con paciencia, en favor de los pobres y de los enfermos de Tarragona.
Lectura histórica.
Favores de la Virgen del Claustro
D. Bernardo Verderol, notable escultor de esta ciudad, siendo joven, tuvo una gravísima enfermedad que le llevó a las puertas de la muerte. Estando ya sacramentado y desahuciado de los médicos, pidió que le pusieran sobre la cama uno de los vestidos que en aquel tiempo ponían a nuestra Virgen, e impetró su protección rezándole un Ave-María. Inmediatamente se sintió mejorado, y en pocos días se encontró bien de¡ todo, Quedó Verderol tan agradecido al favor que recibiera. que cuando más tarde se le encargó el diseño y construcción de¡ actual altar de la Virgen del Claustro, puso entre el camarín y la mesa del altar un bajo relieve representando su curación.
Una persona de esta ciudad se hallaba en la mayor pobreza, hasta el extremo que en cierto día no tenía ni un pedazo de pan que poder dar a sus hijos. El hambre. con todos sus horrores se había enseñoreado de aquel hogar. Había hecho toda clase
ORACION
¡Oh María, Reina y Madre de Misericordia! Postrados ante vuestra Imagen del Claustro, a Vos acudimos confiados nosotros que vivimos desterrados. gimiendo, suspirando y llorando en este valle de miserias, Por todas partes cercados de tribulaciones, hemos de llevar la cruz del dolor.
DIA SEPTIMO
María, Madre de los que sufren tribulación espiritual
Muchas tribulaciones afligen el espíritu del hombre sobre la tierra.
1. El corazón humano ha nacido para amar, y en el amor debería encontrar reposo y felicidad. Pero no habiendo en esta vida gozo completo, es imposible amar sin sufrir. Ingratitudes, infidelidades de falsos amigos, desengaños amargos, ilusiones desvanecidas, el vacío de¡ corazón, aún poseyendo lo que con más ardor desea y con más fatiga busca. Cada uno sabe la verdadera historia de la vida afectiva de su corazón. Todos buscan la felicidad y nadie la encuentra, porque solamente el amor de Dios puede llenar el corazón humano; y aún en el mismo amor de Dios, sincero e intenso, no puede vivirse en este mundo sin heridas ni martirios dolorosos. que admirablemente explican almas tan inflamadas en la caridad divina como un 8 Francisco de Sales y una Santa Teresa de Jesús.
Otra aflicción de espíritu es el estado de lucha en la vida cristiana: las tentaciones. En los comienzos de nuestra vida somos enriquecidos con la gracia divina. La gracia divina es riquísimo tesoro del cielo, gloriosa conquista de la Sangre del Redentor, efusión misteriosa de la Divina Esencia, que transforma nuestra alma sin anular o destruir su ser natural. como no se destruye la esponja empapada en agua, como no se destruye el hierro candente, como no se destruye el agua por echar en ella esencias aromáticas.
Pero nuestro enemigo infernal quiere robar de nosotros este divino tesoro, este don de Dios. 0 por sugestión directa, o por los engaños del mundo, o por lo, estímulos de la carne, el enemigo no cesa de combatirnos. Y esta vida de incesante combate fatiga y aflige el espíritu con tanto más intenso dolor, cuanto más intenso es el amor que tiene a Dios y el deseo de la propia salvación.
Levanta a María tus ojos. Ella es fuerza y dulzura de los corazones amargados en su vida de amor, porque Ella es la Madre del Amor Hermoso. Ella es la firme defensa y segura victoria de los tentados, porque Ella es la forjadora de los atletas de Cristo. Ella es, en fin, seguro Refugio de pecadores. Ella, que es todo amor y dulce robadora de corazones, hace sentir las dulzuras del amor de Dios que compensan las amarguras del amor mundano. Ella, Virgen poderosa más que un ejército en orden de batalla, es el más seguro muro de defensa para los luchadores. Ella, Virgen purísima y Madre de la divina gracia, alcanza al pecador el remordimiento, el arrepentimiento y el perdón de Cristo, quien se lo ofrece generosamente por el Sacramento de la Penitencia, reconciliando así al pecador con Cristo, como cariñosa madi e que hace las paces entre dos hermanos que se han peleado.
Devoto de la Virgen del Claustro: en las penas, en las luchas y en las derrotas de tu alma, he aquí a tu Madre!; acude a Ella, invócala. En Ella hallarás ayuda, fuerza y perdón.
Jaculatorias. "La Madre de Dios es mi Madre". "María, Madre dolorosísima de todos los cristianos, rogad por nosotros».
Práctica. Rezarás 5 veces la Salve Regina, con los brazos en cruz, pidiéndole a María la conversión de los pecadores.
Lectura histórica.
María excita el arrepentimiento de un sacrílego
Un sujeto, de porte distinguido, visitó al P. Antonio Mas, S. J., pidiéndole que le oyese en confesión; y habiendo accedido el P. Mas, se confesó con grandes muestras de arrepentimiento y le contó lo que sigue, autorizándole para hacerlo público a honra y gloria de la Virgen del Claustro, El referido sujeto hacía por lo menos veinte años que confesaba y comulgaba sacrílegamente, callando por vergüenza tina ¡lícita correspondencia que mantenía. Lo particular de ello es que durante este tiempo sentía deseos de confesar su pecado y corregirse de él, mas cada vez que lo había intentado se había sentido sin fuerzas. Para conseguirlo, había practicado muchas diligencias, encomendándose a varios Santos y personas piadosas, para que rogasen a Dios por él, pero todo inútilmente. Con igual fin, había visitado también los Santuarios más célebres de Catalunya, incluso el de Montserrat; mas cuando trataba de confesarse y descubrir aquella mala correspondencia, parecía qua le detenían y que le ataban la lengua, sobreviniéndole un rubor que no acertaba a explicar.
Mas, habiendo llegado aquel mismo día. parece que casualmente, a la Santa Capilla, se arrodilló delante de la Virgen del Claustro, pidiéndole su ayuda para salir del estado infeliz en que se hallaba, y al instante mismo que lo hizo, sintióse tocado de un tan vivo dolor de su pecado, que sin descanso resolvió ir a encontrar al indicado Padre, para hacer con él una buena confesión general
(Obra citada, pág. 184)
ORACION
¡Oh Madre de Dios, única esperanza mía! Ved postrado a vuestros pies un pecador miserable que implora vuestra misericordia. A una voz la Iglesia os llama Madre de pecadores. Si lo sois, a Vos acudo Vos debéis salvarme. Bien sabéis lo mucho que vuestra Hijo amantísimo desea mi salvación, y lo mucho que por salvarme padeció. Hoy os ofrezco todos sus dolores y fatigas... Dad a conocer a todo el mundo lo mucho que me amáis favoreciéndome. Dad la mano a un pobre caído, digno de compasión. Porque soy pecador, pido misericordia. No la neguéis ni a mí, ni a mis hermanos caídos en pecado" (S. Alfonso M.' de Ligorio).
¡Oh Virgen de¡ Claustro!, convertidme a mí y a todos los pecadores.
Y para más obligaros... (pág. 6).
DIA OCTAVO
María, Madre de los que llegan al término de la vida
1 . El término normal de la vida es la muerte precedida de la vejez.
No todos llegan a la vejez, a pesar de que todos ambicionan larga vida. Tú no subes si llegarás a viejo, por más que suspires y te esfuerces en prolongar el tiempo de tu existencia; porque tus días no están en tus manos, sino en las manos de Dios, tu Creador. Pero si Dios atiende a tus deseos y quiere coronarte con la corona de la ancianidad, ¿qué será de ti?
La vejez es ciertamente un honor; y Dios más que nadie honra esta época de la vida humana. Es Dios quien manda con firmeza que se venere a los ancianos. Es Dios quien severamente reprende y duramente castiga las faltas de respeto a los vitjos. Pero, en triste contraste con esta divina aureola de venerabilidad, ¡cuántas miserias afligen el corazón de los pobres ancianos!
Miserias corporales, que insensiblemente le reducen a la primitiva condición de infante que tiene ojos y no ve, tiene oídos y no oye, tiene lengua y no sabe hablar, tiene brazos y pies y no puede trabajar, ni andar, ni siquiera sostenerse firme, necesitando que otros le ayuden y acompañen.
Aflicciones de] corazón, desengaños amargos de la vida; frialdad en el corazón de todos, aún de los suyos; remordimientos de un pasado inútilmente transcurrido, de un precioso tiempo perdido para el cielo; presentimientos de un triste porvenir que le aplastan al percibir el eco siniestro de aquellos palabras del Espíritu Santo: "Lo que no has sembrado en el tiempo de la juventud, cómo quieres recogerlo en la vejez?"
Después de la muerte serás juzgado... Si entonces estás en pecado mortal, serás condenado para siempre. Si entonces estás en gracia de Dios, serás salvado, previo tal vez un tiempo de expiación y purificación en el Purgatorio. ¿Qué será de ti en el momento de la muerte? ¿Tendrás entonces la fuerza y el consuelo de Cristo por los Sacramentos y por las oraciones del Sacerdote? No lo sabes.
Ante un cuadro tan sombrío, no te olvides de María. Ella es tu Madre. Si llegas a la vejez, Ella será tu báculo que te sostenga, y el paño de lágrimas que te consuele y anime. En la hora de la muerte hará sentir en tu alma la dulzura de] perdón, la fuerza en las luchas, la confianza y aún seguridad de un feliz porvenir. En tus desfallecimientos te mostrará su faz serena y risueña, como te la muestra ahora en su imagen de¡ Claustro. Muerto ya, Ella te acompañará al juicio, porque tu juez es Hijo suyo. Si vas al Purgatorio, aún allí te hará sentir la ternura de su corazón de Madre, y allí llegará el rocío de la Sangre de Cristo por los sufragios que te enviará la Cofradía de] Claustro, si eres Cofrade, porque María ejerce también Soberanía en el Purgatorio, consolando y librando de aquellas penas a sus devotos, y llevándolos más pronto a la gloria.
Devoto de la Virgen de¡ Claustro: He aquí a tu Madre. Tenla por Madre en vida, y lo será igualmente en la hora de la muerte.
Jaculatorias. "La Madre de Dios es mi Madre". Santísima Virgen María, rogad por mí, pecador, ahora y en la hora de mí muerte.
Lectura histórica.
La Pía Unión de Sufragios
A fines del siglo XIX, el sabio y piadoso capitular de nuestra Catedral, Iltre. Sr. D. Juan Corominas, viendo cómo por el resfriamiento de la caridad iban disminuyendo las misas que en tiempos más felices acostumbraban los fieles maridar celebrar en sufragio de sus difuntos, proyectó establecer en la Capilla de la Virgen una sociedad que debla titularse Pía Unión de sufragios en favor de las Almas del Purgatorio. Al efecto, dirigió una instancia al Prelado, junto con el Ilustre D. Tomás Sucona, Canónigo, y el Rvdo. D. José Gasia, Profesor del Seminario; y el Excmo. y Reverendísimo Sr. D. Tomás Costa y Fornaguera, Arzobispo entonces de nuestra Diócesis, por Decreto de 20 de Diciembre de 1897, estableció en la Santa Capilla tan caritativa Asociación, considerándose como ramificaciones de la misma las que del mismo tenor se establecieron luego en otras iglesias o poblaciones de la Diócesis. Más tarde, en 26 de Mayo de 1908, dicha Pía Unión fue agregada a la Archicofradía de la Asunción para ayudar a las Almas del Purgatorio, instalada en Roma en la Iglesia de Santa María en Monterano, con lo cual se consiguió que los inscritos en la Pía Unión gozaran de las cuantiosas gracias y privilegios con que está enriquecida la mentada Archicofradía.
Esta Pía Unión, además de fomentar las oraciones y actos de piedad en favor de las Benditas Almas, recoge limosnas, y con ellas, a voluntad de los donantes, funda misas perpetuas o encarga otras en concepto de manuales en favor de algún difunto determinado o de las almas del Purgatorio en general. En virtud de la referida agregación, el altar de la Virgen del Claustro resulta perpetuamente privilegiado, esto es, en todas las misas que en dicho altar del Claustro se celebran se saca un alma del Purgatorio. Además de lo cual todas las personas que con sus limosnas contribuyan a la celebración, participan de las penitencias, oraciones y obras buenas de casi todas las Ordenes y Congregaciones religiosas del mundo.
No deja de llamar la atención el que se estableciera
en la Capilla de la Virgen la Pía Unión de Sufragios, que
en sí no tiene carácter mariano, Esto es un designio providencia]
de la Señora, porque siendo María Santísima la principal
abogada de las Almas del Purgatorio, la Virgen del Claustro no quiso que
faltara en su Capilla una Obra destinada a aliviar sus sufrimientos.
ORACION
¡Oh Virgen Madre de¡ Claustro, dulce Madre de Misericordia! Compadeceos de mí cuando llegue al término de mi vida. Cuando me sienta falto de fuerzas, rodeado de sufrimientos y amargado por los desengaños, no me abandonéis, oh Madre mía, antes vuestro amor me sostenga, me conforte y me anime. Al .llegar mi última hora, en aquellos duros combates, alcanzadme más dolor de mis pecados, las gracias singulares de] Viático y de la Extremaunción, el más completo abandono en las manos de Dios, la más generosa y perfecta aceptación de la muerte. Entre los vivos dolores del Purgatorio, haced llegar sobre mí el fresco rocío de vuestro amor materna]. Habéis sido mi Madre en vida, sedlo también en la hora de mi muerte,
Socorred también a vuestros hijos de Tarragona cuando se hallen en este trance. Convertidles, salvadles. Amen.
Y para más obligaros... (pág 6).
En el cielo es el ideal de nuestra vida, el término de nuestras aspiraciones, la recompensa de nuestros afanes, la corona de nuestras luchas, el triunfo de nuestras victorias.
La Coronación de la Virgen del Claustro
La Coronación Canónica es la suprema distinción concedida por la Santa Sede a las imágenes de la Virgen María que gozan de mayor estima por su antigüedad, por su mérito artístico, por el culto popular que se las tributa y por los prodigios obrados en favor de los devotos que ante ellas piden la protección de la celestial Reina.
Virgen Purísima del Claustro, concebida sin pecado y llena de gracia en todos los instantes de vuestra vida; concedednos la victoria triunfal contra los enemigos de nuestra alma. Ave María.